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Apoyo social

APOYO SOCIAL.

 El desarrollo óptimo de la vejez como una expectativa no sólo de las personas que experimentan esta edad sino también de las áreas de conocimientos que están preocupadas por atenderla es difícil de lograr cuando se carece de apoyo social y de recursos necesarios para una vida con bienestar.

Existen una serie de aspectos a nivel psicosocial que están implicados en la posibilidad de lograr una vejez óptima y satisfactoria y que en muchas ocasiones no dependen de forma directa del sujeto en la vejez. La salud, el trabajo, el ingreso económico, el apoyo familiar, entre otras cosas, están relacionadas con circunstancias propias del ambiente donde se desarrollan las personas y están, en cierto sentido, fuera del control de los sujetos, pues dependen también de las políticas de atención y apoyo que la sociedad establece para proveer de mejores expectativas de vida a diversos grupos sociales.



LA SALUD

La salud es un elemento fundamental en la vida de las personas en la vejez, sobre todo porque también ha tenido un papel importante en su existencia como grupo social. La expectativa de vida constituye un elemento interesante en la consideración de la atención y apoyo social a las personas en la vejez. A escala mundial se ha presentado un aumento global en la expectativa de vida para las personas mayores de 60 años, a diferencia de otros momentos de la historia. Esto ha generado la posibilidad de un aumento significativo de personas en edad de vejez a nivel mundial.
El apoyo social en salud es fundamental para brindar seguridad personal en la vejez. En esta edad se genera una aproximación distinta sobre el cuerpo, sobre uno mismo y los demás. La posibilidad de enfermar implica un cambio en las expectativas personales y en las decisiones familiares. No se puede vivir igual con la posibilidad de enfermar, y menos con la falta de atención. Además, tanto la salud como la enfermedad conforman representaciones sociales particulares que permiten distinguir la forma cómo las personas perciben su propia situación. 
Para muchas personas en esta edad, la vejez está relacionada con la enfermedad y con la pérdida de la capacidad física; ser viejo es estar cansado, enfermo, perder las fuerzas, no hacer lo que antes se hacía.



TRABAJO, INGRESO Y POBREZA.

El apoyo social en la vejez está también íntimamente relacionado al trabajo. Si bien para algunas personas las dificultades y cambios inherentes a la edad disminuyen las posibilidades de desarrollar un trabajo de la misma manera que en las edades anteriores, para muchas personas la necesidad de mantenerse activos y de poder desarrollar una actividad laboral y, sobre todo, remunerada, es muy importante. 
El trabajo no solamente permite desarrollar una actividad sino el desarrollo o mantenimiento de una identidad. 
 Ante la pobreza y la falta de empleo, la vida es otra, es distinta; no se puede seguir siendo siempre lo de antes, la vejez se vuelve un problema y no una posibilidad. 




APOYO E INCLUSIÓN SOCIAL.

La necesidad de mantenerse activo e integrado socialmente es muy importante para las personas en la vejez. La falta de atención y diálogo en la vejez puede ocasionar que las personas se perciban menos integradas en el medio social.
La imagen de la vejez como una edad sin oportunidades está influyendo cada vez más en la percepción de las personas en la vejez y produciendo significados y representaciones sociales que reafirman estigmas sociales sobre esta edad.
 
 El abandono por parte de la familia y la sociedad aparecen como posibilidades reales o sirven para distinguir y definir la situación personal, buena o mala, en esta edad.14 Los participantes de esta encuesta también consideraban tener más dificultades que otros grupos de edad para encontrar un empleo, y 40% afirmaba que no se le habían respetado sus derechos.

 La experiencia de la vejez como falta de apoyo es, sin embargo, una experiencia de familia también, dados los vínculos tradicionales; cuando los hijos no apoyan o no están, son los que tienen una mayor importancia y su efecto en el estado de ánimo de las personas es significativo. Las personas abandonadas hablan menos, hablan de menos cosas, hablan poco; no hay a veces con quién hablar o dónde hacerlo. 

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